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Photophone

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ENERO, 2018

El otro día estuve asistiendo a la inauguración de una exposición de fotos, Photophone, en el Centro Internacional de Prensa de Madrid. La produce ANIGP-TV y lo hace unida a su proyecto “Colección HACEDORES DE IMÁGENES” para, según ellos mismos: “servir como ventana para fotógrafos y fotógrafas, cuyos nombres posiblemente no sean tan conocidos por el público como debieran ya que son autores de interesantes trabajos fotográficos”. Reúne una selección de trabajos de Elena Plaza, Eva Monllor, Fabiola Ciruelos, Moks, Rocío Bueno y Víctor Lerena. El nexo de unión, a priori de todos estos trabajos es que han sido realizados con smartphones, unos en color, otros en blanco y negro, con diferentes técnicas y, por supuesto, temáticas.

¿Fotografías hechas con teléfonos móviles? ¿Exposiciones de fotos que cualquiera con un teléfono puede hacer? Pues sí y no. Sí a todo en el sentido de que, en efecto, las fotos están hechas con teléfonos, no con pesadísimos y complejísimos equipos profesionales de fotografía. Sí en cuanto a que cualquier persona puede hacer fotos con un móvil, pero, PERO, ese cualquiera tiene trampa. Cualquiera, evidentemente, puede hacer una foto con su teléfono, pero NO cualquiera puede hacer una foto BUENA con su teléfono. Porque lo de menos, evidentemente, es el teléfono. La máquina no hace la foto. Exactamente por la misma razón que cualquiera, por muy buena y cara que sea su pluma, no puede escribir el Quijote. O comprar un piano carísimo y pensar, por ello, que compondrá a la altura de Bach. Y es que, amigos, las fotos se hacen con los ojos, no con la cámara.

Me explico: el tener una buena cámara (y determinados objetivos) te hace ser capaz de hacer fotos concretas en situaciones difíciles. Por ejemplo, a día de hoy, es imposible fotografiar el cortejo nupcial de una pareja de azores con un móvil. Pero simplemente con tener una cámara cara (y buena) y un teleobjetivo, no vas nunca a obtener una BUENA foto de esa pareja de azores. Más o menos por lo que explicaba antes. De modo que lo que hace que esta exposición de fotos sea tan interesante como es, no es tanto la manera en la que están realizadas las fotos, sino el hecho de que estamos hablando de una colección de fotografías estupendas. Cada una de su propio estilo (el del autor), cada una con sentido y entidad en sí mismas. Desde el color (y el tratamiento del mismo) de la obra de Eva Monllor a las sombras y luces de Elena Plaza. Desde la visión personal y a ratos surrealista de Moks al también bastante personal blanco y negro de Rocío Bueno. De los “paisajes” oníricos de Fabiola Ciruelos a la belleza de la cotidianidad de Víctor Lerena.

 

Tras ver con detenimiento cada una de las fotografías expuestas (fantástico el trabajo de selección, producción, montaje, comisariado, etc por parte de Antonio Graell) me quedó bastante claro que, en realidad, el nexo de unión de las casi ochenta fotos expuestas no era tanto el que estuvieran hechas con Smartphone (algo a mi entender secundario) sino lo que transmiten. Si quieres saber a qué me refiero, no te va a quedar más remedio que ir a verlas…

Horarios:

Hasta el 28 de febrero

De lunes a viernes en el Centro Internacional de Prensa de Madrid en la calle María de Molina 50 2ª planta,

De 9 a 20 horas.